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Detrás de cada sonrisa perfecta hay una buena higiene bucal

7 octubre, 2015
Higiene bucal

Entre las sonrisas más conocidas están la de Julia Roberts y la de La Mona Lisa, y eso que en la sonrisa de esta última no se le llegaban a ver los dientes.

Una sonrisa pura y saludable es resultado de una buena higiene oral. Mostrar una boca bonita, con unos dientes limpios y cuidados no es solo nuestra carta de presentación, sino un termómetro que mide nuestra salud.

Los cuidados diarios de nuestra boca, como un buen cepillado, y el uso de colutorio e hilo dental ayuda a prevenir problemas dentales. Hay algunos pasos muy simples que podemos seguir para reducir de manera significativa el riesgo de desarrollar caries, gingivitis y otros problemas dentales.

Cómo tener una boca sana.

Una buena dentadura no solo nos hace resultar más atractivos sino que además, cumple un papel fundamental a la hora de hablar y masticar los alimentos. Es importante mantener una boca saludable por el bienestar general de nuestro cuerpo.

¿Cómo debemos lavarnos los dientes?

Un cepillado correcto debe durar al menos dos minutos, es decir, 120 segundos. La mayoría de los adultos ni se acerca de este tiempo y si quieres comprobarlo la próxima vez que te cepilles los dientes intenta fijarte en cuánto tiempo tardas.

Una boca cumple estos tres requisitos:

  • Dientes limpios.
  • Encías saludables.
  • Buen aliento.

Mantener una higiene bucal persigue el objetivo de conservar nuestra boca sana y saludable,  por eso hay que tomárselo en serio. Debemos estar seguros de que estamos limpiando bien cualquier resto de comida que pudiera quedar y evitar la formación de placas en nuestros dientes para que las bacterias no se adhieran a los dientes y causen caries y demás enfermedad de las encías. Para mantener una boca saludable debemos seguir un ritual que incluye algo más que un cepillado de dientes:

  1. Utilizar un buen cepillo. Lo primero es elegir un cepillo con cerdas de nylon suaves para no dañar las encías o el esmalte dental, evita cualquier cepillo hecho con cerdas naturales de origen animal porque fomentan el crecimiento de las bacterias. Los cepillos de dientes deben tener un cabezal pequeño para llegar a cualquier recoveco de la boca, especialmente las muelas del fondo. Otra opción es utilizar cepillos eléctricos, para algunos es una motivación para pasar más tiempo lavándose los dientes.
  2. Cambiar regularmente el cepillo de dientes. Las cerdas se desgastan con el tiempo, perdiendo flexibilidad y eficiencia, por eso la duración de un cepillo es de 3 o 4 meses, una vez pasados estos meses debemos comprar otro o las cerdas comenzarán a perder su forma y extensión.
  3. Recuerda lavar el cepillo siempre  después de usarlo. Es importante evitar que guardemos nuestro cepillo dental dentro de una funda, debemos mantenerlo al descubrimiento y colócalo verticalmente para que se seque antes del uso siguiente y no contribuir al crecimiento de bacterias.
  4. Utiliza una pasta dental con flúor. No sólo ayudará a quitar la placa, también a fortalecer el esmalte de los dientes. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el flúor no puede tragarse, ya que la ingesta excesiva de esta sustancia puede causar problemas de salud. Trata de escoger una pasta de dientes que incluya protección y prevención de sarro, dientes y encías sensibles, gingivitis o manchas. El dentífrico Fluocaril Bi-Flouré posee una acción anti-sarro que facilita la fijación de flúor sobre el esmalte y previene la inflamación de las encías.
  5. Hilo o seda dental. La mayoría prescinden de este paso en su higiene bucal a pesar de ser igual de importante como cepillarse los dientes, ya que el producto elimina restos acumulados entre los dientes que son inalcanzable para los cepillos, así como partículas de placa y bacterias. Pasa el hilo dental siempre, ya sea antes o después  del cepillado, la cuestión es hacer un trabajo minucioso para que las bacterias o comida no permanezcan en la boca  después de que el proceso.
  6. Recuerde siempre usar el hilo suavemente. No acerques demasiado el hilo a la base de los dientes, esto puede irritar las encías sensibles. Pasa el hilo suavemente y trazar la curva de cada diente y olvídate de los palillos o mondadientes, destruyen las encías.
  7. Termina tu ritual de higiene oral con un colutorio, como Oraldine, que inhibe el crecimiento de las bacterias evitando la formación de la placa y asegura una total higiene y desinfección.  Después de cada cepillado dental, realiza enjuagues bucales 30 segundos. Para conseguir la máxima eficacia es aconsejable no enjuagarse con agua ni ingerir bebidas o alimentos hasta transcurridos unos 15 minutos después de realizar el enjuague.

Conseguir una sonrisa perfecta es posible si mantienes una dieta equilibrada y sana, sigues todos los pasos de este ritual de limpieza bucal un mínimo de veces diarias y visitas a tu dentista de confianza un par de veces al año, ten por seguro tus dientes te acompañarán durante mucho más tiempo y mantendrás una boca sana y saludable.

¿Cuál es vuestro ritual de higiene bucal?